No existe una señal que, por sí sola, demuestre que al otro lado hay un perfil falso. Las fotos se pueden coger de cualquier sitio, los datos se inventan y, al revés, muchísima gente real tiene un perfil escueto justamente porque le importa su privacidad.
Lo que sí informa es el conjunto: cómo se comporta esa persona a lo largo de la conversación, si lo que cuenta encaja consigo mismo y, sobre todo, qué te pide. Cuando aparece dinero o información sensible, el motivo para parar deja de ser si el perfil es auténtico. El motivo es la petición.
Señales que conviene observar en conjunto
Ninguna de estas señales vale por separado. Cobran sentido cuando se acumulan en la misma conversación:
- La historia cambia en lo importante. No los detalles pequeños, que cualquiera olvida, sino el trabajo, dónde vive o el motivo por el que nunca puede quedar.
- Intimidad acelerada con presión. Declaraciones a los pocos días, planes de futuro en dos semanas y reproches si no respondes al mismo ritmo.
- Urgencia por salir de la plataforma. Cambiar de aplicación cuando hay confianza es normal; lo llamativo es la insistencia desde el primer mensaje y la molestia si dices que todavía no.
- Peticiones de dinero, en cualquier formato. Una urgencia médica, un billete, una aduana que retiene un paquete, tarjetas regalo o criptomonedas. INCIBE describe este patrón paso a paso.
- Enlaces inesperados para «verificar que eres real» o para pagar una cuota de acceso.
- Peticiones de contraseñas, códigos o documentación. Un código que te llega por SMS, tu contraseña o una foto de tu DNI no se envían a nadie.
- Evasivas repetidas combinadas con lo anterior. Siempre surge algo que impide hablar, verse o concretar, y además hay alguna de las señales de arriba.
Una de estas cosas suelta puede tener explicación. Tres a la vez, en la misma conversación, casi nunca la tiene.
Qué no demuestra por sí solo que un perfil sea falso
Aquí es fácil pasarse de frenada y acabar descartando a gente perfectamente normal:
- Pocas fotos o poca información. En una web de citas discretas es lo habitual: mucha gente no enseña la cara ni cuenta a qué se dedica, y no por eso oculta nada más.
- No querer videollamada. Hay quien no quiere que su imagen quede grabada en el móvil de otra persona, y quien sencillamente no le apetece. Insistir no te da información: solo mete presión.
- Horarios raros o respuestas lentas. Turnos, familia, otra vida que no gira alrededor de la conversación.
- Cómo escribe. Las faltas, un español distinto del tuyo o escribir en otro idioma no dicen absolutamente nada sobre la honestidad de nadie.
Y conviene decirlo claro: la nacionalidad, la edad, el género o el aspecto no son indicios de nada. Ese tipo de filtro no detecta fraudes, solo descarta personas.
También funciona al revés. Un perfil completo, con muchas fotos, conversación impecable y hasta una llamada de por medio puede acabar en un fraude. Una persona real también puede intentar estafarte: el fraude es una conducta, no un tipo de perfil.
Comprobaciones razonables antes de continuar
Comprobar no es investigar a nadie. Es mirar con calma lo que esa persona te ha contado ya:
- Relee la conversación. No busques fallos: busca si lo que cuenta encaja consigo mismo a lo largo de las semanas.
- Pregunta de forma directa y normal. A qué se dedica, de qué zona es, qué busca. Preguntar está bien; exigir documentos, no.
- Propón hablar por voz o por vídeo como opción. Ayuda a ponerle contexto a la persona, pero no acredita su identidad: hay vídeos pregrabados y suplantaciones, y el propio INCIBE ha documentado intentos de fraude amoroso con deepfakes. Si dice que no, acéptalo sin convertirlo en una acusación.
- Consulta los avisos del servicio en su web oficial, escribiendo tú la dirección. Nunca desde un enlace que te hayan mandado por el chat.
Sobre la búsqueda inversa de una imagen: sirve para ver si esa foto circula ya por internet a nombre de otra persona, y INCIBE la recomienda. Pero tiene un límite importante que casi nadie cuenta: encontrar coincidencias te dice que la foto no es suya; no encontrarlas no prueba nada, porque puede ser una foto nueva, recortada o generada.
Hay un punto donde comprobar se convierte en otra cosa. No uses reconocimiento facial, no busques su domicilio, no rastrees a su familia y no publiques sus datos en ningún sitio. Eso no te protege, y a ti sí puede meterte en un problema.
Por último, las insignias de verificación. Cada plataforma comprueba cosas distintas y lo que acreditan es eso, lo que cada una comprueba. La propia guía de seguridad en las citas online de CitasDiscretas lo recoge así: una cuenta verificada no garantiza las intenciones de quien la usa.
Ejemplos de mensajes que deberían hacerte parar
Los cuatro mensajes siguientes son inventados para ilustrar el patrón. No son conversaciones reales ni corresponden a ninguna persona.
1. La urgencia económica
«No quiero molestarte con esto, pero me han bloqueado la tarjeta y estoy tirado en el aeropuerto. ¿Podrías adelantarme 300 € y te los devuelvo mañana sin falta?»
El riesgo no está en la historia, que puede ser hasta verosímil: está en que no se puede comprobar, llega con prisa y viene de alguien a quien no has visto nunca. Qué hacer: no enviar nada y no entrar a discutirlo. No le debes una explicación; si quieres, dilo una vez y deja la conversación ahí.
2. El enlace de verificación con pago
«Para hablar fuera de aquí necesito saber que eres real. Date de alta en esta web de verificación, solo cobra 1 € y te lo devuelven enseguida.»
Ese euro es la excusa para que escribas los datos de tu tarjeta en una página que no controlas, y detrás suele haber una suscripción o directamente el cobro de lo que puedan. Ninguna plataforma seria te verifica a través de un enlace que te manda otro usuario. Qué hacer: no abrirlo, y si tienes dudas sobre una verificación, mirarlo en la web oficial del servicio escribiendo tú la dirección.
3. El código que llega por SMS
«Te acabo de enviar un código al móvil para comprobar que no eres un bot. ¿Me lo pasas y seguimos?»
Ese código casi siempre es la llave de una cuenta tuya, o de una cuenta que están creando a tu nombre. Nadie legítimo necesita un código que te ha llegado a ti. Qué hacer: no compartirlo nunca. Y si ya lo diste, cambiar la contraseña de esa cuenta y del correo asociado cuanto antes.
4. La inversión que viene con la relación
«Llevo años invirtiendo y me va muy bien. Si quieres te enseño, empezamos con poco y lo vamos gestionando juntos, pensando en nuestro futuro.»
Este se construye despacio, con semanas de conversación cariñosa por delante. Es habitual que al principio incluso puedas retirar una pequeña ganancia, porque eso es lo que convence para ingresar una cantidad mayor. Qué hacer: no mezclar dinero con una relación que solo existe en una pantalla. Si en algún momento te planteas invertir, que sea por tu cuenta y con una entidad autorizada, nunca a través de alguien que has conocido en un chat.
Qué hacer si sospechas de un perfil
- Para los pagos y la información. No envíes dinero ni más datos personales, aunque ya hayas enviado algo antes. Revisa de paso qué sabe ya de ti: para eso te ayuda la guía sobre proteger tu privacidad en una app de citas.
- No abras enlaces ni descargues archivos que te haya pasado, por inocentes que parezcan.
- Guarda los mensajes que puedan hacer falta, siempre que hacerlo no te ponga en una situación peor.
- Bloquea y reporta. La guía de seguridad del portal indica que en CitasDiscretas puedes bloquear a alguien desde su perfil o la conversación, y reportarlo para que el equipo lo revise. Si no localizas la opción, pregúntalo en contacto.
- Escribe al soporte por los canales oficiales del servicio, nunca por un enlace que te hayan enviado.
Y no necesitas demostrar nada para bloquear a alguien. Basta con que no quieras seguir hablando.
Si ya has compartido datos o enviado dinero
Lo primero: que te haya pasado no dice nada de ti. Estas conversaciones están preparadas para funcionar, y duran semanas o meses precisamente para eso. Lo que toca ahora es ordenar los pasos.
- Avisa a tu banco cuanto antes. Si aparecen cargos que tú no has autorizado, el Banco de España explica cómo reclamarlos en su guía sobre el uso fraudulento de tarjetas. Si la transferencia la hiciste tú, engañado, el caso es distinto y no puedo prometerte que se recupere el dinero; avisar rápido sigue siendo lo primero.
- Protege tus cuentas. Cambia las contraseñas empezando por la del correo, revisa las sesiones abiertas y activa la verificación en dos pasos donde puedas. Si llegaste a dar un código, hazlo ahora mismo.
- Guarda la información relevante: capturas de la conversación, el nombre de usuario, fechas, importes y cuentas de destino.
- Pide ayuda y denuncia. El 017 de INCIBE orienta de forma gratuita y confidencial en su línea de ayuda en ciberseguridad. La denuncia se presenta ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, que explican sus canales en sus propias webs.
No entro en qué ocurrirá con el dinero ni en cómo se califica cada caso: eso depende de los hechos concretos y lo determinan el banco y las autoridades, no una guía como esta.
Antes de pasar del chat a una cita presencial
Que una conversación no tenga ninguna señal rara no convierte el encuentro en seguro. Son dos cosas distintas: lo digital puede indicarte que algo no cuadra, pero no acredita a nadie ni te dice cómo se va a comportar esa persona cuando estéis delante.
Por eso, cuando llegue ese momento, el repaso es otro y va de sitio, hora, vuelta y margen para cambiar de opinión. Lo tienes en la lista de comprobación para una primera cita segura.
Parar no exige pruebas
La mayoría de las veces no vas a poder saber quién hay detrás de un perfil, y no hace falta. Si hay presión, prisa, peticiones de dinero o de datos que no quieres dar, es razonable detener el contacto aunque no puedas demostrar nada y aunque exista la posibilidad de estar equivocándote. Pierdes una conversación; es un precio bajo.
El resto de pautas, con lo que conviene mirar en cada fase, está en la guía de seguridad en las citas online.
Fuentes consultadas: INCIBE, «Catfishing: la estafa del amor» y línea de ayuda 017; Banco de España, Portal del Cliente Bancario, uso fraudulento; Policía Nacional y Guardia Civil, canales de denuncia. Consultadas el 5 de octubre de 2026.

